Designios de la vida




Decía mi tía "La vida va dándote las respuestas, sólo hay que saber esperarlas, tener paciencia".
Hacía un mes que en la empresa familiar llevaban tiempo dándole vueltas al asunto de qué coche comercial desprenderse. Saxo o Partner. A mediados de esta semana, una mujer con exceso de velocidad se llevaba por delante en una carretera nacional a mi tío (quien resultó ileso) y con él al coche, la furgoneta Saxo, la cual quedó en siniestro total.
Esto hace (al menos a mi) reflexionar una vez más sobre el destino y las señales.
Siempre pensé, o al menos me gustó pensar, aquello de que las cosas ocurren por algún motivo, y que "lo que tenga que ser, será". Con esto, no me gustaría que nadie me malinterpretara y confundiera "destino" con "pasividad", está claro que todo aquel que busque trabajo, ha de salir a la calle a buscarlo.
Hablo más bien de la interpretación de las señales, cuantas veces nos habremos empeñado en intentar hacer algo, ir a algún lugar, comenzar una nueva relación que han resultado con el tiempo fallidos y los cuales han terminado llevándonos a un campo emocional de infelicidad.
No busques un tesoro cuando todavía no sabes qué harías con él.
Todos resultamos dueños de nuestro destino y todos resultamos capaces de la elección, todo tiene una causa, y si tiene una causa es porque estaba predestinado a ocurrir desde el momento el que elegimos un camino u otro.
Quizás, cuando las cosas no salen, no surgen, no siguen un camino "natural" es porque no estaban predestinadas a ocurrir, o al menos, no estaban predestinadas a ocurrir en ese momento.
Aquí entra en juego esa palabra tan fascinante como es la "intuición". La intuición es definida como aquella capacidad o facultad de comprender las cosas instantáneamente, sin necesidad de recurrir al razonamiento. Solamente uno puede llegar a ser consciente de la intuición cuando eres capaz de pararte y escuchar qué dice tu yo interno.
De pronto un día has de llegar a una cita urgente, sales de casa sin paraguas y llueve, te resbalas, te caes, pierdes el autobús, coges un taxi, hay un atasco en el centro, no llevas dinero, y a pesar de todo, terminas llegando ¿no piensas, por un momento, que quizás no era el día idóneo para tener esa cita?, procurar estar atento, sólo uno mismo es responsable de sus actos y nadie puede impedir hacer lo que desees pero uno ha de poner siempre atención y elegir, cada uno de los momentos es una opción.
Buda, llamaba a esto "la atención constante", podríamos pensar que cada día de nuestra vida es una rutina constante, pero la verdad es que no hay un día igual a otro.
La impaciencia, es la que a menudo nos hace actuar deprisa y termina llenándonos de angustia.
Uno no debe nunca olvidar que lo importante no es llegar primero, sino saber llegar.

1 comentarios:

Unknown 22 de abril de 2009 a las 18:58  

Sin duda disfrutare tu blog. Me gusta "leerte" porque invitas a la reflexión, tu punto de vista enriquece y tiene una perspectiva diferente. Ten la seguridad de que leo cada letra que escribes.

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