No podría dejar pasar este día por alto, el recibimiento de la noticia: los pelos como escarpias y a continuación, lágrimas, quizás es que yo soy demasiado sentida.
Murió Mario Benedetti.
Difícilmente puedo expresar con palabras la pasión, paz, compromiso y alegría que desprendía en sus textos, el mayor regalo que nos ha podido dar en vida, el mejor legado de un poeta y escritor.
Como dice Sabina: "...yo quiero hacer una queja a los dioses que se llevan a los artistas tan temprano y dejan vivos a tantos hijos de puta".
La ida de Benedetti deja un amargo sabor a soledad entre sus seguidores, triste silencio "no hay nada más ensordecedor que el silencio".
Difícil es saber que habrá encontrado la paz allá donde esté, ya que "jamás su alma encontró la paz en vida", nisiquiera con la alegría.
Benedetti volvió con su Luz, mientras nosotros, los que fuimos suyos, seguiremos haciendo lo que mejor nos enseñó, Defenderemos la alegría.
Hay muchas formas
de despedirse
dando la mano
dando la espalda
nombrando fechas
con voz de olvido
pensando en nunca
moviendo un ramo
ya deshojado
por suerte a veces
queda un abrazo
dos utopías
medio consuelo
una confianza
que sobrevive
y entonces triste
el adiós dice
que ojalá vuelvas


1 comentarios:
se nos va uno de esos seres que nos regalan desinteresadamente miles de formas de expresar lo que a veces sentimos y no podemos comunicar...
habrá que aprender a sentir menos, o a expresarse mejor...
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